jueves, 22 de octubre de 2009

La historia de un hombre que no tenía fuerza de voluntad

Ésta es la historia de un hombre que no tenía fuerza de voluntad.
Fin.

miércoles, 22 de julio de 2009

Reflexiones y ocurrencias. Porqué nº 1.

Cada vez me entiendo mejor.
¿Lamentablemente?

Ya me voy dando cuenta de por qué prefiero no tener la opción de quedar con gente. Y es que hago la vista a un lado cuando me quito esa opción, para después poder disimular (incluso conmigo mismo) y aducir causas de orden mayor. Y luego, cuando te preguntan o te preguntas por qué tomaste esa decisión, te refugias en extravagantes excusas, que no tienen mucho fundamento, pero que puedes llegar a creerte tú mismo.
Y no es sólo quedar con gente. Es hacer cosas. Actuar. No quedarte hecho una bola esperando "el descanso eterno".
Jode. Lo de quedar con gente es, precisamente, lo que más te lleva a hacer cosas, que, tú solo, no puedes hacer (o quedan muy feas, je).
Pero bueno, así soy. Intento mejorar. Pero a veces uno se desanima...

Ah, no sé si os habéis dado cuenta, pero he omitido el porqué de que prefiera no tener opción de comunicarme. Tal vez en otra ocasión.

jueves, 25 de junio de 2009

Contrapunto

¡Qué grande es el placer de escuchar música contrapuntística, y llegar a oir todas las voces, actuando cada una por su cuenta, pero todas ellas formando parte del todo...! Desde Bach hasta Mike Oldfield, pasando por la música Dixieland o cualquier otro estilo, grupo o compositor que se precie, todas ellas son músicas fantásticas, que permiten un placer sin igual a aquel que se pare a escuchar.

Y, en otro orden de cosas, digo yo: ¿No sería absolutamente maravilloso disfrutar de un pequeño instante en que tu conciencia pudiera percibir los diferentes módulos de tu mente actuando todos a la vez, pero claramente diferenciados, del mismo modo en que puede percibir las diferentes voces en la música?

Eso sí, sólo durante un pequeño instante, por favor... Para el resto del tiempo, ya tenemos a Bach.

lunes, 8 de junio de 2009

Un consejo

Cuando algo quiere salir del bote de pepinillos, mejor no jugársela: directo a la basura.

lunes, 25 de mayo de 2009

Tiempos Difíciles

Que se acabe todo ya, por Dios!!!
venga, hombre si no es para tanto....
no, tienes que hacerlo....
no quieroo!!!
aaah!!!
VENGA!!!!!
nooo...
Aaaaaaargghhhhh..!!!.......
Waaaahahaaaahaaa!!!!
Noooo....!!!
o síii??..
por quéee!!???
aaay....
aaaayyyyy....
ay ay ay ayyyyyy.............
venga, va!
vamos!
uffff....
va, que sí..
ayy...

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Vale, he exagerado un poco.....
Pero por ahí van los tiros...
Simplemente:
Fin De Carrera

miércoles, 22 de abril de 2009

¿Quién anda ahí?

El ser humano tiene un "algo" especial para darse cuenta de (o a veces inventarse) si lo están mirando. Extraemos pequeñas señales de toda la información que nos llega y las procesamos a un nivel inconsciente. Una sombra, un ruido, o una falta de ruido donde debería haberlo... Claro que siempre hay gente que ve más cosas de las que en realidad hay, o procesa de más esa información. A lo mejor si ese peligro fuera un león u otro depredador pues ese "extra" de cautela te libre de la muerte. Pero en la sociedad actual no es tan necesario, y llamamos a esa gente paranoicos.
En fin, seguro que la gran mayoría de los animales tiene algo parecido. Lo curioso o humorístico es comprobar que, por supuesto, en el humano esto sigue activo, aunque casi nunca nos demos cuenta (o no queramos darnos cuenta) de ello.

sábado, 21 de marzo de 2009

Dentro o fuera

Realmente nuestro procesamiento mental es muy diferente cuando pensamos para nosotros y cuando hablamos con otra gente. Son dos cosas muy distintas, hay "otro chip". Es como pensar "dentro" o pensar "fuera". Y pienso que cuando a una persona le cuesta socializarse, hablar con los demás, es por la dificultad para cambiar a este chip.
Este "estado social" de la mente puede funcionar a varios niveles, pero lo que es seguro es que debe funcionar para que haya comunicación.
En cada persona esto funciona con unos porcentajes distintos: capacidad de cambio, grado de sociabilidad e incluso necesidad de comunicación. Piensa en esa persona que siempre está callada, o en esa otra que no hace más que hablar, cotillear, etc. Realmente sus mentes tienen tendencias muy distintas, hacia dentro o hacia fuera.